sábado, 6 de septiembre de 2008

Pensamientos Santos

EUCARISTÍA: FUENTE DE VIDA, DE AMOR, DE COMUNIÓN Y DE APOSTOLADO
Hermanos, los Santos Eucarísticos en la Iglesia son muchos, incluso diría y sin miedo a equivocarme, que todos los santos son Eucarísticos. Si contemplamos los testimonios de vida ofrecidos por todos los santos y beatos de la Iglesia, desde los primeros siglos hasta nuestros días, seguramente descubriremos que no hay un solo santo que no haya sido forjado por la Eucaristía, por la pasión Eucarística, por el amor Eucarístico. Cautivados sus corazones por el Amor eterno presente y vivo. Miremos a la Madre Teresa de Calcuta, es una santa profundamente Eucarística. La Eucaristía era el corazón de su vida, de su espiritualidad. Decía a las religiosas: «Jesús en la Eucaristía y Jesús en los pobres, bajo las especies del Pan y bajo las especies del Pobre, eso es lo que hace de nosotras contemplativas en el corazón del mundo». En la base de la espiritualidad de la Madre Teresa estaba el Sagrario. Y no es por casualidad que se llama «Sagrarios» a las comunidades abiertas en todo el mundo por las misioneras de la Caridad, porque son las casas de Jesús, decía la Madre Teresa. Las religiosas comulgan todos los días y todos los días hacen una hora de adoración Eucarística, que ocupa un lugar muy importante en la vida espiritual de las misioneras de la Caridad. La Madre Teresa pudo comprobar que la vida de su congregación obtenía un gran beneficio de la adoración cotidiana: más vocaciones, mayor intimidad con Dios, más amor misericordioso por los pobres. Por supuesto que es, simplemente, por citar un ejemplo; pero como antes dije, creo que todos los santos son Eucarísticos.
Particularmente tengo como una especie de obsesión con el Espíritu Santo, Dador de vida, Santificador, que obra en el corazón del ser humano con poder inigualable, y lo traigo al escrito por una razón: la eficaz fuerza transformadora que actúa en la Consagración. Es el Espíritu Santo quien hace que el pan y el vino se transformen en Cristo todo entero, y es el mismo Espíritu Santo que hace que la humanidad se santifique. Lo que quiero decir es que, pidamos una profunda, nueva, y poderosísima efusión de Espíritu Santo para que nuestra alma, nuestra vida, nuestra existencia sea profunda, nueva y poderosísimamente EUCARÍSTICA ¿Se entiende?
Eucarísticos y Neumatológicos, SANTOS… SANTOS… SANTOS… para la gloria de Dios. Las almas Eucarísticas son guiadas, motivadas, impulsadas, inspiradas por el Espíritu Santo. Actúa en la Consagración, actúa en el corazón. Transforma el pan y el vino, transforma nuestra vida. Hace Eucaristía, hace almas Eucarísticas.
Pidamos, clamemos, hagamos lo que de nuestra parte dependa para que nuestra vida sea Eucarística, que en otras palabras sería lo mismo decir: QUE NUESTRA VIDA SEA SANTA. No hay Santidad sin Eucaristía, no hay Eucaristía sin Espíritu Santo… NO HAY ALMAS EUCARÍSTICAS SIN ESPÍRITU Y EUCARISTÍA. Hna. Ivana